CUANDO TODO FALLA
No ha estado acertado Javier Aguirre al cargar contra sus jugadores en una entrevista radiofónica. No lo hizo de forma directa, pero sí asintió de forma cobarde cuando el presentador señalaba a los futbolistas. Incluso cuando se puso en duda la capacidad de los jugadores del Atlético, su entrenador se escondió y no murió con los suyos. No sé qué pensará el vestuario rojiblanco. Bueno, sí lo se, y es lo lógico.
Los ventajistas dirán que se veía venir, que el Atleti no da para más. Es un bache gordo, pero superable. Al fin y al cabo el equipo conserva plaza Champions y está vivo en UEFA. Pero es entendible que la afición se enfade viendo cómo juega el Atlético. Es un conjunto partido en dos, con innumerables carencias en defensa, sin fútbol en el centro del campo, y de diez en la delantera. No cautiva, no engancha, no emociona. Sus goles son consecuencia de arreones, de golpes de genialidad de Agüero y Forlán, pero nunca de una jugada elaborada con deliberación.
Resulta inexplicable que un equipo como el Atlético tire un partido liguero a la basura antes de jugarlo. Esto ocurrió en Palma. La entidad rojiblanca le dio innumerables pistas a su rival de que le importaba un carajo el encuentro en el Ono Estadi. Además, Aguirre se llevó a los tres chavales que despuntan en el segundo equipo sólo para hacer turismo, para comer ensaimadas. Con el equipo roto físicamente, tan sólo un cambio. El Atleti no se ha gastado un duro en el mercado de invierno. Ver a Fabiano Eller buscando la pelota en el área no tiene precio.
Se fue Maniche y no vino nadie. Conclusión: Aguirre cabreado y García Pitarch deseando que se carguen al mexicano. Lo que no sabe es que inmediatamente detrás va el. Porque parece que algunos salen indemnes de cualquier crisis por muy grande que ésta sea. Al director deportivo del Atlético de Madrid hay que agradecerle su tino en las contrataciones de Eller, Cléber Santana y Diego Costa (cedido al Celta). Porque a Forlán y Simao también los ficho yo.
La eliminación copera fue un palo porque el Atleti ya se veía levantando la Copa en el Bernabéu. El equipo sigue tieso y sale a lesión muscular por partido. Fue un error darle la capitanía a un jugador como Maxi, decisión de los que mandan y no de Aguirre. El argentino ha perdido su capacidad de sorpresa y su llegada al área, pero volverá a ser importante cuando recupere la chispa. El domingo viene el Murcia al Calderón. Parece fácil. A rezar.
04.02.2008