Bloggers: Tercer tiempo
TAMBORES DE HUELGA
Permítanme esta introducción con uno de los epigramas más conocidos de Quevedo, para mostrar mi repulsa ante lo que en Roman Paladino se conoce como la Ley y la Trampa. Hacer antes la segunda, anticipándose a la primera.
El propio Conde de Romanones, abuelo de la escritora Natalia Figueroa, esposa del cantante Raphael, vio cómo el Congreso de los Diputados echaba por tierra una proposición que el insigne militar había remitido a Las Cortes. Su enfado fue tal, que amenazó: “Bien, vosotros haced las Leyes, que yo haré los Reglamentos”. Y a partir de entonces el señor Conde hizo y deshizo a su antojo en sus cuarteles.
La ley y la trampa han vuelto ahora al fútbol, convirtiendo en Ley Concursal lo que toda la vida fue “Suspensión de Pagos”. A través de mis estudios de Economía, puedo asegurar que esta se estableció para proteger igualmente al “suspenso” como a sus “acreedores”. Cuando el Activo es superior al Pasivo se impone la “suspensión de pagos”. Si no es así, y se debe más de lo se que tiene, la situación es de quiebra irreversible.
En el caso primero, los acreedores acceden a demorar sus cobros y hasta si es preciso llegan a la figura del “quita y espera”, es decir, además de retardar unos años el cobro, renunciar a una parte de la deuda. Si la situación de la suspensión no es desesperada todo culmina felizmente. Los acreedores terminan cobrando y el negocio, salvadas las dificultades, recupera la normalidad.
Ocurre con frecuencia que algunos clubes en quiebra técnica, recurren a trucos que la Administración no persigue. Por ejemplo, incluir en el Activo los cobros de abonos de la temporada siguiente, unas cantidades importantes, que permiten aumentar el Activo, con recursos que corresponden a un ejercicio posterior. Un club del que fui dirigente incluyó la publicidad de los diez próximos años, algo legalmente fraudulento, pero que le permitió engrosar la parte activa de un balance deficitario y caótico, a causa de una gestión alegre y lamentable.
No habrá descensos
Hasta hace poco tiempo todo club que no pagase a sus jugadores descendía de categoría. Era la mejor defensa que la AFE podía hacer por sus afiliados. Ahora no; ahora esos clubes se acogen a la Ley Concursal y continúan campando por sus respetos en la misma categoría.
Ante esta situación, y con las negociaciones entre la LFP y la AFE rotas, a los jugadores no les queda otra solución que ir a la huelga, algo que ya ocurrió en ocasiones anteriores, dejando una huella vergonzosa en nuestro primer deporte. Se alinearon juveniles que nunca más jugaron en primera. Michel fue alineado en el Real Madrid…al que volvió años después. Del resto, la mayoría, nunca más se supo.
Ahora mismo los jugadores están más indefensos que nunca. Porque si antes les protegía la amenaza de descenso de los clubes morosos, ahora están desprotegidos, porque nadie hace nada por defenderles a ellos y sus familiares.
Ya está bien de presidentes expertos en “pelotazos” y connivencias delictivas; ya están bien de recalificaciones y cohechos que la Justicia debería perseguir; ya está bien de Alcaldes generosos, que hasta colocan en calles y plazas el nombre algunos presidentes impresentables. Mientras tanto, los jugadores sólo cuenta con sus propias fuerzas y estas pasan por una huelga indefinida. Si los que dirigen el CSD, la RFEF , la LFP o la AFE no toman el toro por los cuernos, huelga habemus.
¿Empezará la liga el 31 de agosto próximo? Perdonen, pero mi bola de cristal ya ha empezado la huelga.
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18.07.2008