Bloggers: Tercer tiempo
¡QUEDAOS EN PEKÍN!
Mi inquietud por conocer Rusia era lógica, tres ser lector impenitente de escritores de aquel inmenso país, como Chejov, Dovtojevski y otros, y sus novelas Guerra y Paz, Ana Karenina, Los Hermanos Karamazov… ¡tantas!.
Ocho días en Moscú y cinco en Leningrado (entonces San Petersburgo) hoy no serían suficientes, pero sí en 1971. Regresé a España deprimido. Aquella buena gente merecía algo mejor, pero continuaba estancada en los tiempos de los autores anteriormente citados. En las paredes de algunos edificios estaban colgados los periódicos del día, cogidos por unas anillas. Los moscovitas hacían colas interminables para hojearlos (con hache) u ojearlos (sin hache), porque el que venía detrás empujaba.
En Rusia hacen colas por todo; en Moscú, en la Avenida Gorki; en Leningrado en su maravilloso Hermitage. No existían otros entretenimientos, porque el comunismo de Stalin y Lenin se mantenía a ultranza. Nada de apertura a “Europa”.
En 1991, con motivo de un Rusia-España de tenis, volví a Moscú, al Hotel Cosmos, emporio de todos los vicios. En veinte años poco había cambiado. El Teatro Bolshoi, seguía exhibiendo en el frontal interior la “Hoz y el Martillo”, eso sí, en letras doradas.
En mi segunda estancia en Moscú coincidí con la apertura de un McDonald’s. Aquello fue increíble. Media capital hacía la cola más larga que he visto para engullirse un hamburguesa, algo nuevo para sus habitantes. Volví a Madrid más deprimido que veinte años antes. El progreso sólo había ido a parar a los más ricos, a los más avispados, a la gente con menos escrúpulos. En el fútbol europeo conocemos algunos de esos personajes y sus nombres…
CAMBIO ES ESCENARIO
Esto no es una arenga política, porque lo mío ha sido siempre trabajar, y puedo demostrarlo. Pero me ha chocado escuchar a algunos colegas de la Cadena SER desde Pekín, donde por cierto han hecho unas transmisiones impecables, elogiando todo lo chino. Han sido auténticos panegíricos de despedida. “China es algo maravilloso – decía uno de los periodistas - . Los españoles estamos engañados y tenemos una opinión errónea de todo lo que aquí sucede…”. (Sic)
No sé cuánto tiempo ha tenido el colega para visitar la inmensa China. Poco, si nos atenemos al trabajo de unos JJ.OO., y lo digo por experiencia. Pero cuentos, no, compañero. Ni siquiera cuentos chinos. En ese país han pretendido presentarnos una cara diferente a la real; esa que hace desaparecer monjes en el Tibet, la que no respeta los Derechos Humanos, y no la que en la apertura de los Juegos nos presentó cantando a una niña que no cantaba, a hombres voladores que no volaban y a una serie de casos de auténtica ciencia ficción. “Dejad que China duerma; el día que despierte nos arrasará a todos”, sentenció Napoleón.
Parece que China ha despertado, y en el reparto nos ha tocado chinos por todos los pueblos españoles. Si el “país rojo” ya no es el que era y os ha cautivado, compañeros, ¡quedaos en China!.
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27.08.2008