Bloggers: Tercer tiempo
MÚSICA ESPAÑOLA EN VIENA
Viena existe un monumento que representa todas las miserias humanas. La guerra, las enfermedades, el hambre y la muerte, como un plagio a Vicente Blasco Ibáñez y sus “Cuatro Jinetes del Apocalipsis”. Allí, arremolinadas, se simbolizan todas las desgracias, en una piña desigual y deforme. Y ha sido en Viena, la Ciudad Eterna de la Música, y en ese monolito descrito, donde la selección española acaba de arrojar el lastre más pesado de su historia: veinticuatro años sin alcanzar unas semifinales en Mundiales o Eurocopas.Y ha sido en Viena donde España acaba de interpretar su mejor sinfonía: la del Triunfo, tras un partido memorable, que representa el número veinte sin conocer la derrota y diez victorias consecutivas. Pase lo que pase ante Rusia, nadie podrá sustraernos de la euforia contenida durante cinco lustros.
En la Euro de 1996 disputada en Inglaterra España cayó en el viejo santuario de Wembley ante la selección anfitriona en la tanda de penaltis, donde fallaron Nadal y Hierro. 4/2 para Inglaterra, tras el 0-0 de los ciento veinte minutos de juego.
También se recuerda el penalti fallado por Joaquín en el Mundial de Corea, o del Eloy Olaya, o el de Raúl ante Francia, etcétera. Pues todo eso ha sido arrojado en el monumento vienés, a escasos metros de la Ópera y del Danubio. Ah, y cómo no, igualmente se desprendió del mal fario que perseguía a la selección siempre que jugaba el veintidós de junio.
Naturalmente que Luís Aragonés, el seleccionador español más criticado de la historia, tiene gran parte del éxito. Pero, no nos engañemos, esta selección es lo mismo que un piano que emite puros sonidos manejado por cualquiera. España tiene una selección digna de envidia. Joven, con talento, y con experiencia internacional: Torres, Cesc, Reina, Xabi Alonso, Arbeloa y otros triunfan en el extranjero y son presas codiciadas por todo el orbe futbolístico. Sólo falta que estos muchachos, la segunda selección más joven de la Euro, tras la decapitada Suiza, pongan el colofón a la brillante ejecutoria en esta competición, no en vano en los últimos meses ganaron a Inglaterra, Francia e Italia (bis). Ahora, Rusia y luego el que corresponda.
Si hace poco tiempo en estas mismas páginas titulábamos “Que pase el siguiente” la invitación hay que repetirla. En 1984 España perdió en el Parque de los Príncipes de Paris la final de la Eurocopa ante Francia. Ahora veinticuatro años después volverá a buscar esa ronda, pero para ganarla.
De momento, en Viena, la Ciudad Eterna de la música, España bailó a Italia. Casi nada.
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23.06.2008