Bloggers: Tercer tiempo
LAS SINRAZONES DE BERND SCHUSTER
No hace falta recordar lo que hace meses expuse en esta misma página web, hablando de sus espantadas de la selección de su país o en los minutos de la prórroga durante la final de la Copa de Europa entre el FC Barcelona y el Steaua de Bucarest, disputada en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. Nunca fue solidario con sus equipos, con sus compañeros. Siempre fue a lo suyo, aunque después, justo es decirlo, no se mordió la lengua para mostrar su arrepentimiento.
Ahora, el entrenador teutón ha vuelto a cabrearse – término que él utiliza constantemente – porque el Real Madrid no le tiene al corriente de las tentativas de fichajes que hace o de los que terminan culminando felizmente. Schuster se siente preterido, marginado y, al parecer, sin voz ni voto.
El fútbol español está saturado de casos donde el entrenador aportaba su tropa, no sólo compuesta de colaboradores técnicos, sino de un buen puñado de nuevos jugadores. Después, cuando las cosas iban mal rodadas, él y sus acompañantes eran destituidos, llevándose una buena soldada por la rescisión de sus contratos, mientras el club se veía condenado a quedarse con los jugadores.
En cualquier empresa que se precie de importante, si el dueño contrata a un director general este se limitará a manejar el personal de esa nómina, pero nunca llegará acompañado de nuevos empleados. Existen casos sangrantes de entrenadores que subrepticiamente eran representantes de jugadores, y aprovechaban esa dualidad para cobrar dinero a varias bandas. Llamen a cualquier club y le darán nombres y apellidos.
Al empezar la pasada temporada, este periodista y en este mismo medio hacía una simple comparación entre el Real Madrid de Capello y el de Schuster. La diferencia era abismal.
Usted miraba el banquillo de Capello y veía a Raúl Bravo, Cassano, a un incipiente De la Red, Mejía, Nieto y Torres. En la pasada campaña los “reservas” de Schuster eran Baptista, Drenthe, Dudek, Metzelder, Saviola, Salgado y Torres, además de los fichajes de Robben y Sneijder.
Los reservas de Capello no resolvieron nada; los de Schuster tuvieron una gran parte del triunfo final. Si no, ahí están las estadísticas.
Bernd Schuster no tiene razón o al menos no sabe exponerla. El tópico dice que para ello es necesario tener razón, luego saber exponerla y finalmente que te la den. Una trilogía imposible para Schuster. Algo le falla.
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31.07.2008